Desde hace mucho tiempo conoces y has trabajado con tus metas. Ya has alcanzado una de las que tanto anhelabas: comenzar tu carrera universitaria. Una meta es algo que quieres lograr y haces todo lo posible para que funcione. Los estudios demuestran que las metas efectivas tienen unas características en común: son retantes, específicas, controlables y positivas.
Podemos recordarte que una meta te ayuda a tomar decisiones. Puedes decidir lo que vas y no vas a hacer. Puedes establecer los objetivos y actividades para desarrollar un plan de acción dirigido al logro de tu meta. Hay ciertos factores estrechamente relacionados con la toma de decisiones. Algunos pueden perjudicar el logro de tu meta.
Por ejemplo, no te conviene ser impulsivo y tomar la primera alternativa disponible. Dejar que las cosas ocurran por suerte sería asumir una actitud de fatalismo. Muchas veces dejamos que otros decidan y asumimos una actitud de complacencia. En otras ocasiones, dejamos retrasar las actividades necesarias para llegar a nuestro objetivo principal. Incluso hay momentos en que nos sentimos atrapados, como prisioneros y en agonía, porque no nos vemos alcanzando nuestras metas.
Lo importante es que le des forma a tus metas y las trabajes paso a paso y pensando bien lo que harás para lograrlas. Debes establecer tus metas en forma medible.
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