El estrés es una presión que produce tensión interior y es parte de la vida cotidiana.
Usualmente, la gente piensa que el estés siempre es dañino; pero un poco, puede ser útil. Puede servirte como el impulso necesario para comenzar una actividad o mantenerte atento en alguna tarea que estés realizando.
La verdad es que demasiado estrés puede ser muy perjudicial ya que interfiere con las actividades diarias, daña la salud y ocasiona otros problemas. La causa principal de estrés negativo son los cambios. Tu llegada a la universidad y tus nuevas responsabilidades son factores que pueden ocasionar que tu nivel de estrés aumente.
Algunos síntomas del estrés dañino pueden ser: dolores de cabeza, tensión en el cuello, problemas estomacales, problemas del dormir, aceleración del ritmo cardiaco, cambios en el apetito, alejarse de los amigos o la familia, ansiedad, furia y problemas de concentración. Además, el estrés puede traer serios problemas tales como: fatiga o insomnio, incapacidad para concentrarse, sentirse impotente, despreciable o sin esperanzas, falta de motivación por la comida, el sexo o la vida en general.
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Actividades para aliviar el estrés:
- Es importante mantenerse saludable. Come alimentos variados y saludables todos los días para tener energía necesaria.
- Trata de ejercitarte durante 30 minutos al día.
- Duerme lo necesario para que cuando te levantes te sientas descansado.
- Planifica tu día. Usa el tiempo y la energía de manera más eficiente.
- Si sientes que tienes problemas, busca hablar con una persona de confianza.
- Toma un descanso cuando te sientas cansado.
- Aprende formas para relajarte, como meditación, respiración o relajación profunda.
- Fíjate metas prácticas y realistas.
- Mantén una actitud positiva.
- Evita hacer grandes cambios en la vida al mismo tiempo.
Si sientes que el estrés te está deprimiendo:
- Visita a un profesional de la salud. Este te podrá ayudar a diagnosticar y tratar problemas físicos y emocionales que pueden ocasionar el estrés.
- No utilices drogas o fármacos a menos que un profesional de la salud te las haya recetado.
- Busca ayuda, adicional como consejeros universitarios, trabajadores sociales o personas de tu iglesia.
¡Recuerda, no te dejes controlar por el estrés! |