VISUALICEMOS EL DESARROLLO SUSTENTABLE

El desarrollo sustentable es un desarrollo con la capacidad de sustentarse a sí mismo, es decir, es endógeno y regenerativo. Por ser sustentable es capaz de sostenerse a través del tiempo (de ahí, en gran medida, la distinción entre las palabra sustentable y sostenible que explicamos en el otro subtítulo de esta misma sección en nuestra página web).

El desarrollo sustentable considera la conservación y el uso sabio, sensato y justo de los recursos naturales de la Tierra para el beneficio de los seres humanos en el presente y futuro. Posibilita obtener continuamente condiciones iguales o superiores de vida para un grupo de personas y sus sucesores en un ecosistema dado. Al mantener la productividad y la integridad de los recursos naturales a lo largo del tiempo, viabiliza la continuidad de sus usos.

Quienes practican el desarrollo sustentable son muy conscientes de que los recursos naturales constituyen la materia prima de todas las actividades socioeconómicas de la humanidad, pero reconocen que son finitos, pues entienden que el planeta es finito.

Los seres humanos dependemos de los recursos naturales para respirar, calmar nuestra sed, alimentarnos, curarnos de las enfermedades, vestirnos, tener un techo para vivir y salir a comprar los productos que consumimos. En otras palabras, no podríamos existir sin los recursos del planeta, como tampoco podrían existir las otras formas de vida que comparten con nosotros este espacio terrícola. Visualicémonos como el feto que se encuentra dentro del vientre de una madre, unido a ella a través del cordón umbilical y la placenta. El feto depende de la madre para poder sobrevivir por lo menos los primeros nueve meses de su existencia. Por eso la Tierra también suele identificarse como Madre Tierra, pues igual que el feto con respecto a la madre, dependemos cien por ciento de ella para sobrevivir. La biósfera3, con sus complicadas interconexiones e interdependencias ecológicas que permiten la vida, es la placenta que nos protege.

El problema radica en que estamos explotando los recursos naturales del planeta de forma acelerada sin darles oportunidad de que se recuperen. Estamos, literalmente, destruyendo el cuerpo de la Madre Tierra que nos sustenta y sostiene. La estamos contaminando y acabando por el lucro inmediato y la avaricia sin límites, rehusando entender el cuadro completo de nuestras acciones, sin visión de futuro. Actuamos como si fuéramos células carcinógenas que según se reproducen, matan poco a poco el cuerpo mismo que las produce y del cual dependen para seguir reproduciéndose. Suena fuerte, pero es una manera de entender la seriedad del asunto. Subir

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VALOREMOS LA VERDADERA RIQUEZA

Otra manera de entender el desarrollo sustentable es visualizando los recursos naturales como lo que son, nuestro capital, nuestra gran riqueza en la cuenta planetaria. Para asegurar que sigamos millonarios, tenemos que aprender a vivir de los intereses de esta cuenta, no del capital. Si agotamos el capital ―las riquezas―, podemos caer en bancarrota para siempre y perjudicar el futuro de la humanidad. Debemos darle tiempo a la cuenta planetaria para que se regenere y produzca suficientes intereses, y entonces usar y reusar esos intereses de forma inteligente. Por ello es importante reducir nuestro consumo, y reusar y reciclar todo lo que podamos. Hacerlo es mostrar conciencia social y sabiduría para manejar las materias primas planetarias que nos permiten la vida. Significa no ser egoístas y avaros, por el contrario, tener una visión a largo plazo porque nos importa el progreso futuro de nuestras familias y descendientes. Queremos asegurarles como herencia una buena calidad de vida.

El sistema económico actual, según está concebido tanto a nivel macro como micro, se basa en lograr el crecimiento desmedido a corto plazo y sin límites del consumo de los recursos naturales. Este afán está empobreciendo cada vez más a la gran mayoría de la población del planeta, presente y futura, y está contaminando y depreciando de forma acelerada el capital de la cuenta planetaria, nuestra verdadera y única riqueza. Si seguimos así, nuestros descendientes no tendrán la oportunidad de disfrutar un ambiente saludable ni de progresar socioeconómicamente. Subir

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EXIJAMOS UN MEJOR MODELO ECONÓMICO

El desarrollo sustentable es de sentido común porque proviene de reconocer que habitamos un planeta finito, con recursos susceptibles de agotarse. No podemos aceptar sin cuestionar el modelo económico imperante enfocado en el crecimiento indefinido como fórmula de «progreso», tanto a escala nacional como global. Ya la población del planeta está consumiendo más de la capacidad que tiene el planeta para regenerar en un año. Nuestra huella ecológica 4 es enorme y sigue creciendo, sobre todo en los países más ricos. ¡Desde mediados de la década de 1970 excedió la capacidad biológica de la Tierra! Ahora al planeta le toma un promedio de un año y seis meses regenerar lo que consume la población humana en un año. En otras palabras, consumimos el equivalente a un planeta y medio.5 El resultado son los graves problemas que experimentamos hoy día, como el cambio climático, la rápida extinción de especies de flora y fauna, la acelerada deforestación y desertificación de las tierras, y los conflictos entre países por el agotamiento de las riquezas naturales. Todos se siguen acentuando de forma irreversible.

En el aspecto social, la equidad también se ha visto afectada. Las poblaciones de escasos recursos económicos son las más perjudicadas por la explotación y la degradación ecológica de sus entornos. Sus tierras son casi siempre las más impactadas y no tienen igual acceso a los recursos ni a disfrutar de un nivel de vida digno. De hecho, realizar el deseo legítimo de crecimiento en los países llamados subdesarrollados hacia un estado de prosperidad similar al de los llamados desarrollados,6 implica una degradación mayor y aún más acelerada de la biósfera. La huella ecológica mencionada en el párrafo anterior es mayormente el resultado de las actividades industriales de los llamados países desarrollados. Por ejemplo, si todas los países del mundo adoptaran el modo de vida de los Estados Unidos (que consume casi la cuarta parte de los recursos de la Tierra a pesar de que tiene cerca de un 5% de la población total del planeta), se necesitaría no un planeta y medio, sino cuatro planetas Tierra para abastecer a la población mundial.5

En definitiva, hay que aprender a vivir mejor con menos. Subir .


IDENTIFIQUEMOS LOS COMPONENTES MEDULARES

El desarrollo sustentable necesita de tres componentes medulares: el social, el económico y el ambiental o ecológico. Sin ellos reforzándose mutuamente y trabajando de forma entrelazada e interdependiente, el desarrollo sustentable no se podrá alcanzar. Muchos estudiosos del tema también le añaden los componentes institucional y cultural. Los tres primeros son los pilares en la definición del concepto.
COMPONENTES IMPORTANTES DEL DESARROLLO SUSTENTABLE
     
  Eco  

Componente social


El componente social se refiere al desarrollo inclusivo de todos los sectores socioeconómicos. Es un desarrollo que asegura la cohesión social y la habilidad de trabajar en conjunto para alcanzar objetivos comunes de justicia y equidad. Incluye el derecho de tener trabajo con remuneración justa, vivienda digna, seguridad alimentaria, y acceso a una buena educación y a buenos servicios de salud, sin importar el nivel socioeconómico. También incluye el derecho de vivir rodeados de un ambiente sano, sin problemas de contaminación y degradación ambiental, lo que se conoce como justicia ambiental.

Componente económico


El componente económico se refiere a actividades comerciales rentables a corto, mediano y largo plazos, que sean capaces de producir también beneficios sociales y ambientales. En otras palabras, se trata de un modelo económico que para medir el éxito considera en sus cálculos los costos ambientales y sociales, lo que los economistas llaman «externalidades». Incorporar las externalidades al modelo económico nos llevaría a respetar la capacidad de carga de los ecosistemas y a reconocer la finitud del capital natural. Esto, a su vez, nos llevaría a ser sabios a la hora de usar los recursos y a enfocarnos en medir más los valores cualitativos ―el verdadero desarrollo integral y equitativo― que el crecimiento cuantitativo.

Componente ambiental


El componente ambiental tiene como objetivos críticos:
  1. No agotar los recursos naturales no renovables (incluidos los combustibles fósiles)
  2. Usar los renovables lo más eficientemente posible para darles tiempo a que se regeneren
  3. Evitar la contaminación, destrucción y fragmentación de los ecosistemas y la pérdida de la diversidad biológica
La meta principal es mantener el capital de recursos y ecosistemas funcionado bien para que no se reduzca la capacidad de resistencia del planeta. La importancia de este esfuerzo se puede comparar con la importancia de mantener nuestro cuerpo saludable para asegurar que nuestras defensas se mantengan altas y así evitar enfermarnos. El componente ambiental es imprescindible para los componentes económico y social, pues sin él, los otros no existirían.

El componente ambiental incluye la capacidad de respetar todas las formas de vida. Los seres humanos somos parte del sistema interdependiente planetario, con todos los componentes bióticos y abióticos dentro de su biósfera.3 La perturbación de una parte de la biósfera puede afectar la salud del sistema planetario, como explicamos en el párrafo anterior y, con el tiempo, nos afectaría por nuestra dependencia del planeta para sobrevivir. El desarrollo de la humanidad no puede continuar siendo una amenaza para la supervivencia de otras formas de vida a través de la destrucción de sus hábitats o el consumismo derrochador, ya sea para la alimentación, la producción industrial de nuevos productos o por pura diversión, como lo es la caza deportiva. Es una cuestión ética y a la vez práctica. Si necesitamos de la utilización de otras especies para vivir, es imprescindible que lo hagamos con respeto y control, y no de forma cruel ni derrochadora. Toda forma de vida, ya sea desde el punto de vista evolutivo (el maravilloso misterio de la vida) o espiritual (el maravilloso milagro de la vida), tiene un valor intrínseco que debemos observar y apreciar.

 

Componente institucional

El aspecto institucional se refiere a la gobernanza. Para conseguir un desarrollo sustentable, se requiere un marco normativo claro con instituciones transparentes y democráticas, de buen funcionamiento fiscal y administrativo, que penalicen la corrupción y que protejan el bien común, la calidad de vida y los derechos humanos. El respeto a estos derechos fundamentales debe permitir una sociedad civil diversa, activa y organizada en los asuntos sociales, económicos y ambientales. El aspecto institucional es el instrumento para adelantar las políticas públicas hacia el desarrollo sustentable. Si las instituciones públicas no son sólidas en esta dirección, muy poco se puede lograr para alcanzar la sustentabilidad. Las comunidades se pueden organizar de forma individual y buscar redes de apoyo con otras comunidades para lograr avances importantes, pero el respaldo institucional es clave para ver cambios reales a nivel regional, nacional y, por supuesto, global.
Componente cultural


La Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (2001) de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) afirma que, igual que la diversidad biológica, la diversidad cultural es clave para lograr el desarrollo sustentable. A través del respeto y el fomento de la pluralidad cultural, se alcanza mayor riqueza, tolerancia, dignidad y balance para el debido desarrollo intelectual, creativo, afectivo, moral y espiritual de la población humana. Subir .

¿CÓMO PODEMOS SABER SI NOS ESTAMOS DIRIGIENDO HACIA LA SUSTENTABILIDAD?


En todos estos aspectos ―social, económico, ambiental, institucional y cultural― se han desarrollado indicadores7 de desempeño que, adaptados a cada lugar en específico, se pueden usar para medir si una comunidad, ciudad, región o país retroceden o avanzan hacia el desarrollo sustentable. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU son un ejemplo. La ONU los utiliza anualmente para medir el progreso mundial hacia un desarrollo justo y sustentable.

La huella ecológica, que mencionamos anteriormente, también se identifica y calcula usando indicadores de desempeño. Es otra manera de medir la sustentabilidad.

Hay diferentes países, ciudades y comunidades en el mundo que ya están suficientemente conscientes de la importancia del desarrollo sustentable y han desarrollado sus propios indicadores de desempeño. Un ejemplo, muy cerca a nosotros, es la ciudad de Nueva York, con su PlaNYC.

Nosotros, el CEDES, en el 2009, con fondos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, desarrollamos indicadores de sustentabilidad para el uso del suelo dirigidos a los municipios. El uso del suelo es la médula, el corazón de la sustentabilidad. Puerto Rico, particularmente, ejemplifica esta realidad  por el escaso espacio territorial con que cuenta y por tener en vigor la Ley de Municipios Autónomos que permite a los municipios planificar el uso de sus respectivos suelos, a raíz de lo cual la isla ha quedado fragmentada en 78 espacios territoriales autónomos. Este tipo de fragmentación hace aún más difícil que trabajemos de forma colectiva para lograr como isla algunos avances hacia la sustentabilidad. Puede leer más sobre nuestro proyecto en nuestra página web bajo NUESTROS PROYECTOS, EN LÍNEA. Sabemos que dos de los municipios que colaboraron como estudios de caso usaron los resultados y algunos indicadores para mejorar sus condiciones. Pero a Puerto Rico todavía le falta mucho. Nuestros líderes tienen que entender y acatar la importancia del desarrollo sustentable. Nos falta entendimiento y voluntad política, además de transparencia en los procesos, y respeto y continuidad a nuestras normativas y planes. El partidismo político ha evitado que avancemos hacia alguna dirección positiva. Subir

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RESUMEN: OCHO REQUERIMIENTOS PARA ALCANZAR EL DESARROLLO SUSTENTABLE


En resumen, si queremos lograr el desarrollo sustentable, debemos:

  1. Usar los recursos renovables a un ritmo inferior al de su regeneración.
  2. Evitar contaminar el medio ambiente. Si hubiese que disponer de algún desecho, debemos usar la mejor tecnología disponible de control de contaminación y hacer la disposición de forma que le dejemos a la naturaleza suficiente tiempo para reciclar el desecho, neutralizarlo o absorberlo.
  3. Usar los recursos no renovables con sabiduría y eficiencia para evitar que se agoten, y buscar sustituirlos por recursos renovables que utilicemos de manera sostenible.
  4. Apreciar y preservar todas las formas de vida.
  5. Hacer que todos los sectores socioeconómicos se beneficien del desarrollo, asegurando la equidad y justicia social, además de la justicia intergeneracional.
  6. Incorporar los costos sociales y ambientales en el modelo económico para medir el progreso real o el verdadero impacto económico de una acción o proyecto.
  7. Respetar y fomentar la diversidad de todos los seres humanos y la riqueza racial y cultural de las comunidades.
  8. Hacer que las instituciones garanticen la democracia participativa y velen por el debido financiamiento y cumplimiento de las políticas públicas para el desarrollo sustentable.

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  1. Las llamadas Conferencias de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, mejor conocidas como Cumbres de la Tierra, son internacionales. Reúnen a miles de participantes, entre los que se encuentran importantes líderes de gobierno, y dirigentes de organizaciones no gubernamentales (ONG), empresas privadas y otros grupos interesados. Tienen el objetivo de llamar la atención mundial, y discutir y llegar a acuerdos internacionales para la acción directa en la resolución de retos en la calidad de vida de las poblaciones y la conservación de los recursos naturales del mundo. Discuten temas como el aumento de la población, la pobreza, la demanda de alimentos, agua, vivienda y saneamiento, las fuentes de energía y la seguridad económica. La primera Cumbre tuvo lugar en Estocolmo (Suecia) en junio de 1972. La segunda se celebró en Río de Janeiro, en Brasil, en junio de 1992, y a partir de entonces se han seguido celebrado cada diez años: Johannesburgo (Sudáfrica) en agosto y septiembre de 2002 y, más recientemente, se volvió a celebrar en Río de Janeiro (Río+20) en junio de 2012. Luego de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992, ese mismo año, la ONU creó la Comisión para el Desarrollo Sostenible, adscrita al Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, con el fin de asegurar el seguimiento eficaz de lo acordado en la Cumbre de 1992. En específico, se persigue la implantación del Programa 21, en inglés, Agenda 21, un plan de acción comprensivo, cuyo objetivo es ayudar a las naciones aliadas a la ONU a moverse hacia el desarrollo sustentable.
  2. The Earth Charter Initiative: http://www.earthcharterinaction.org.
  3. La biósfera es el sistema ecológico planetario que contiene tanto a todos los seres vivos (biota) y sus hábitats como a los no vivos (abióticos). Es el conjunto de todo lo que permite la vida en la esfera terrestre donde las especies (la flora, fauna, bacterias y hongos) desarrollan su ciclo vital en interdependencia con los componentes abióticos como el aire, el agua y el suelo, el clima, etc. En la biósfera, desde los organismos más diminutos hasta las especies de plantas y animales más imponentes del planeta se sustentan para sobrevivir. La biósfera, en otras palabras, es nuestra «esfera de vida». Comprende desde unos 10 kilómetros de altitud en la atmósfera hasta los fondos de los océanos.
  4. La huella ecológica es un indicador del impacto ambiental del ser humano sobre los recursos en los ecosistemas del planeta. Se relaciona con la capacidad ecológica de la Tierra de poder regenerar sus recursos ante nuestras actividades socioeconómicas. Mide cuánta tierra y agua biológicamente productiva (cultivos, pastos, ecosistemas forestales o acuáticos, por ejemplo) un individuo, una población o una actividad económica necesita para producir los recursos que consume, y absorber y asimilar los residuos que genera (la biocapacidad del planeta o la capacidad de resistencia del planeta y de sus recursos para regenerarse), usando las tecnologías y las prácticas de manejo existentes, y de acuerdo con el modo de vida de la población que se está evaluando. La medida se puede calcular a diferentes escalas: la huella ecológica de un individuo, la de una comunidad o ciudad, la de un país, o la de la población del planeta entero. Es una medida importante para determinar la sustentabilidad.
  5. Global Footprint Network: http://www.footprintnetwork.org/
  6. Un país desarrollado es aquel que ha logrado un alto grado de industrialización y sus habitantes disfrutan de un alto estándar de vida. A los países que no pertenecen a este grupo se les llama países en vía de desarrollo o del Tercer Mundo. Los países desarrollados son los que los economistas identifican como los países con una actividad económica lo suficientemente alta como para proveer a la gran mayoría de su población los recursos necesarios para cubrir el mínimo de sus necesidades de consumo, salud, alimentación, educación y vivienda, entre otros servicios básicos. Por lo tanto, en estos países se supone que haya mayor equidad, distribución de ingresos e igualdad de oportunidades que en los países subdesarrollados.
  7. Los indicadores son una forma de medición que nos ayuda a observar el avance o retroceso conseguido en el cumplimiento de objetivos y metas específicas. Se usan datos disponibles y fórmulas o cálculos sencillos y fiables para medir el alcance de logros, reflejar los cambios vinculados con una intervención y ayudar a evaluar los resultados de una actividad o proyecto de desarrollo. El fin de los indicadores es convertir datos complejos en información que nos pueda dar luz, de una forma medible, comunicable, clara y sencilla, hacia dónde nos dirigimos según las metas y los objetivos que queremos alcanzar como resultado de una intervención, actividad o proyecto para lograr un avance o un cambio, ya sea en un sistema, un organismo o una entidad.

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